
Una verdadera vergüenza. El sistema de “draft” del fútbol mexicano se ha convertido en un tianguis de piernas donde no se respeta al futbolista y es usado como objeto a voluntad de los directivos.

Las Chivas gastaron 80 millones de pesos en dos jugadores mayores de 30 años, Luis Pérez y Rafa Márquez Lugo y dejaron escapar a Gerardo Lugo que terminó en Santo. Tal parece que la filosofía de la cantera le duró poco a Jorge Vergara y ahora incrementó el promedio de edad. La llegada de Márquez se entiende porque era urgente la presencia de un centro delantero, pero la de Lucho no ya que en esa posición el rebaño tiene por lo menos cuatro elementos de calidad. El pronóstico en la campaña para los rojiblancos no es muy halagador con un técnico novato y prácticamente el mismo plantel.
El América compró barato. Rubens Sambueza, más conocido por sus constantes indisciplinas que por su buen fútbol; Adrián Alderete, zurdo cumplidor que puede jugar en varias posiciones defensivas; y el devaluado Efraín Juárez, que en el 2012 sólo ha disputado un solo partido. El “Piojo” se la jugará con esos nombres, y las exigencias serán mayores luego de haber llegado a la semifinal el torneo anterior.

Pumas fue el que mejor se armó. Con la llegada de Joaquín del Olmo se abrió la chequera de la directiva ahora dirigida por García Aspe. Luis García les dará esa dosis de calidad en el medio campo junto a Romagnoli, y el repatriado Lozano aportará con sus grandes centros al “Tito” Villa, en quien estarán cifradas las esperanzas de gol.
El que asistió a este régimen de transferencias sin pena ni gloria fue Cruz Azul, que prefirió buscar en el extranjero sus refuerzos ya que Cancún solo le sirvió de vacaciones a Alberto Quintano. Total pues, que el llamado “draft” sólo sirve para que los de pantalón largo se tomen una semana de vacaciones y arrastren la poca dignidad del futbolista en México.
