
Fortalecido por capitales árabes, el Paris Saint Germain aspira a ser protagonista en el fútbol europeo a base de exorbitantes fichajes. Los nuevos millonarios del viejo continente han llegado para quedarse.

El arribo de Nasser Al-Khelaifi al cuadro parisino no ha hecho otra cosa que ratificar al conjunto capitalino como uno de los futuros protagonistas en el fútbol europeo. Ya la temporada pasada con un gasto inédito en la historia el club peleó hasta el final contra el humilde Montpellier. Sin embargo, en otra de las tantas historias de David contra Goliat, el pequeño equipo se consagró por primera vez en su historia relegando a un PSG que cambió su entrenador en enero tras quedar eliminados en Europa League y no pudo conseguir el título local, ya de la mano de un experimentado Carlo Ancelotti. La anterior llegada de otro ex Milan como Leonardo en la función de ‘director de fútbol’ jerarquizó a un proyecto que apunta a dominar tanto el terreno local como el continental.
Bajo el mando del multimillonario qatarí, han llegado Kevin Gameiro, Jeremy Menez, Javier Pastore –por 43 millones de euros, hasta ahora su fichaje más caro-, Blaise Matuidi, Milan Bisevac, Mohammed Sissoko, Salvatore Sirigu y Diego Lugano. Más tarde se sumaron Maxwell, Thiago Motta y Alex. Todos estos nombres encabezaron la lista de primeras incorporaciones que en mayor y menor medida revitalizaron y jerarquizaron a un equipo que no era protagonista hacía años. La tendencia dice que la mayoría de los refuerzos provinieron del fútbol italiano, con un director deportivo y un entrenador empapados en materia Calcio. Casi 110 millones de euros después y sin resultados positivos al corto plazo, el jeque decidió redoblar la apuesta para una nueva temporada sumando más nombres, pero esta vez de primerísimo nivel.

Ezequiel Lavezzi fue el primero, por una suma cercana a los 26 millones. El delantero del Nápoli había roto su relación con los hinchas del club y no dudó cuando llegó esta jugosa oferta. Pero el argentino sería sólo un anticipo de lo que vendría. Continuando con la tendencia de contratar futbolistas de la Serie A, el PSG se aprovechó de una endeble economía del Milan para cerrar los rutilantes y hasta hoy más importantes fichajes de lo que va de temporada (junto con el de Eden Hazard al Chelsea). Thiago Silva por 42 millones y Zlatan Ibrahimovic por poco más de 20 –más un sueldo de alrededor de 13 ‘kilos’ por año’, algo absolutamente fuera del contexto económico europeo- coronaron una inversión que dio un rotundo y estridente golpe sobre la mesa.
Marco Verratti fue el último en llegar, un joven mediocampista de 19 años que explotó la temporada pasada como mediocentro en el Pescara de Zdeněk Zeman, el mítico entrenador responsable que el ‘nuevo Pirlo’ -como lo llaman en su país- pudiera rendir al máximo y sacar a la luz todas sus cualidades. Nombre por nombre, el equipo parece prometedor. Un seguro Sirigu en el arco, Thiago Silva y Alex en una dupla central con presencia, Jallet y Maxwell en los laterales, a priori la posición más débil –siendo bastante detallistas- del equipo. Motta y Verratti en un mediocampo mixto, con Menez, Pastore y Lavezzi como mediopuntas –con la variante de Nene, goleador de la pasada Ligue 1 junto a Giroud- para asistir a la referencia de Ibrahimovic en el frente de ataque.
Repasando los ilustres apellidos este equipo debería conseguir su tercera liga con una diferencia considerable, y así romper la sequía de casi 20 años sin títulos locales (1993/1994). Con la cabeza también puesta en la Champions League, el variado y amplio plantel debería ser suficiente para mejorar con creces el rendimiento y los resultados de la temporada pasada. Con una vara alta y pretenciosos objetivos, Ancelotti deberá encontrar el fino equilibrio entre la inexperiencia de un equipo a la hora de competir en Europa con el masivo desembolso de su mandamás. El entrenador italiano tiene en sus manos un gran y atractivo desafío, otro proyecto sustentando por los millones árabes que llegó para quedarse.
