
Varios jugadores del Tri Olímpico han probado el amargo sabor de la derrota frente a representaciones brasileñas. Wembley será un tablero de ajedrez con disfraz de cancha de fútbol en la disputa del oro, único título faltante en las vitrinas de la Verdeamarelha.

Miércoles 18 Agosto 2010. El estadio Beira-Rio de Porto Alegre es una caldera hirviente. Los torcedores del Internacional esperan que su equipo remache fácilmente el 2-1 con el que vencieron a las Chivas del Guadalajara en México en el partido de ida de la final de esa Libertadores. Cerca del silbido de medio tiempo el marcador seguía 0-0, hasta que Marco Fabián midió un balón botando dentro del área de espaldas al arco, y sin pensarlo más, prendió una tijera magistral para batir al arquero brasileño y silenciar a las 56 mil almas interistas.
Para el segundo tiempo el cuadro gaucho salió al campo hecho una máquina de fútbol. De la mano del omnipresente contención Sandro, el Inter comenzó a carburar y logró el empate. Después, los brasileños dieron la vuelta capitalizando una falla del Guadalajara en la salida cuando Fabián le entregó comprometido a Héctor Reynoso. Un joven delantero interista recién entrado al campo llamado Leandro Damiao le birló el cuero al defensa mexicano en la mitad del campo y vacunó el 2-1 favor Inter.
El Internacional terminó venciendo al Guadalajara 3-2 para coronarse Rey de América. Incluyendo una monumental bronca al final del partido alimentada por una inusual versión extra corta del himno nacional mexicano antes del inicio del juego que encendió los ánimos. Chivas, segundo club azteca en alcanzar una final de Libertadores, regresaba derrotado de Brasil.

Miércoles 17 Agosto 2011. El estadio Hernán Ramírez Villegas de Pereira, Colombia observa la semifinal del Mundial sub-20 entre México y Brasil. El Tri había llegado a dicha instancia tras echar al anfitrión gracias a un solidario trabajo defensivo en el que resaltaron "Chatón" Enríquez y Diego Reyes. La Canarinha había hecho lo propio contra España en penales gracias al gran extremo creativo Oscar y al sólido central Juan Jesus.
Tras un juego entre brasileños y aztecas trabado en el medio campo y lleno de precauciones para no ceder concesiones defensivas; la Verdeamarela frotó la lámpara a 10 minutos del final. Con un 0-2 lapidario, el Scratch mandó a México sub-20 a jugarse el tercer puesto contra Francia mientras ellos ganaban la final con un hat-trick de Oscar, hoy flamante fichaje del Chelsea.
En últimos años, mexicanos y brasileños han chocado por instancias de eliminación directa de la Copa Libertadores y del mundial sub-20 de Colombia con saldo a favor de los cariocas. Y mañana México y Brasil chocarán de nuevo en Wembley por el único título que le falta a la Canarinha: la medalla de oro olímpica.
Marco Fabián y Miguel Ponce ya saben lo que es jugar contra quienes serán el centrodelantero y el contención de Brasil -Leandro Damiao y Sandro- gracias a esa final de Libertadores. “Chatón” y Diego Reyes ya conocen al central Juan Jesús, al portero Gabriel y a Oscar desde el Mundial de Colombia. Reyes inclusive, sabe lo que es sufrir en Sao Paulo al Santos de Ganso –quien estará en la banca por decisión técnica- y de Neymar por Libertadores jugando con el América. En el terreno de los amistosos, Corona y Salcido enfrentaron recientemente a Hulk, a Alexandre Pato y a Thiago Silva en el estadio de los vaqueros de Dallas.
El único jugador tricolor de esta selección que ha probado la dulce miel de vencer a Brasil en final oficial –Gio Dos Santos- no estará presente sobre el césped de Wembley por desgarre. El otro sobreviviente de aquella final sub-17 en Perú es brasileño y sí jugará de inicio: Marcelo, el del Real Madrid.

Pese a que la Verdeamarela tiene más brillo y glamour, el juego será una partida de ajedrez en la cual el Tri deberá identificar las debilidades brasileñas.
El talón de Aquiles amazónico se llama Rafael. El lateral derecho del Manchester United es uno de los jugadores más sobrevalorados de su posición en Europa: tiene peligro atacando pero es indolente y apático defendiendo. Como Brasil probablemente alineará a Marcelo, Sandro y Rómulo en la mitad; Rafael en soledad podría significar una avenida para Marco Fabián. Lo mismo ocurre con el lateral izquierdo Alex en vista de que Marcelo será su compañero de banda. El madridista atacará para apoyar a Neymar y quitarle marca, por tanto Alex quedaría a merced de la velocidad de Aquino.
El problema para Tena es que Mano Menezes seguramente pensará que los laterales mexicanos también podrían ser presas fáciles para Oscar y Neymar en el uno a uno. En esta situación, “Chatón” debe ayudar por la derecha mexicana a Jiménez/Vidrio, y Salcido debe hacer lo propio con Dárvin Chávez. Personalmente, creo que Héctor Herrera desquiciaría el esquema de Menezes si sale de inicio. Ha jugado tan poco en el torneo olímpico que los brasileños no lo tendrían en su catálogo, y su capacidad de desborde, pase y tiro de media distancia lo convertiría en el “factor x” de México. Con la ausencia de Gio, Tena debería tirar a Fabián por la izquierda a encarar a Rafael y el “Zorrillo” Herrera debería jugar como el mediocampista más adelantado para asistir a los tres de arriba.

Es hora de que el Tri le cobre una Vendetta al Scratch en Londres. Wembley será un majestuoso tablero de ajedrez con disfraz de cancha de fútbol. México tiene ante sí la oportunidad de alcanzar su máximo logro histórico endosándole una dolorosa derrota al todopoderoso Brasil. El oro está en juego.
